sábado , 16 diciembre 2017
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Fiesta de día de Muertos

A través de la historia del hombre, el culto a los muertos se ha manifestado en diferentes culturas de Europa y Asia, como la china, la árabe o la egipcia, pero en las culturas prehispánicas del continente americano no ha sido de menor importancia; así, la visión y la iconografía sobre la muerte en nuestro país son notables debido a ciertas características especiales, como el sentido solemne, festivo, jocoso y religioso que se ha dado a este culto, el cual pervive hasta nuestros días.
La muerte es un personaje omnipresente en el arte mexicano con una riquísima variedad representativa: desde diosa, protagonista de cuentos y leyendas, personaje crítico de la sociedad, hasta invitada sonriente a nuestra mesa.
En México, las culturas indígenas concebían a la muerte como una unidad dialéctica: el binomio vida-muerte, lo que hacía que la muerte conviviera en todas las manifestaciones de su cultura. Que su símbolo o glifo apareciera por doquier, que se le invocara en todo momento y que se representara en una sola figura, es lo que ha hecho que su celebración siga viva en el tiempo.
Es así, una ardua tarea entender la muerte y su significado, labor que abarca momentos de innumerables reflexiones, rituales y ceremonias de diversa índole, lo que ha erigido el máximo símbolo plástico de la representación de esta festividad: el altar de muertos. Dicha representación es quizá la tradición más importante de la cultura popular mexicana y una de las más conocidas internacionalmente; incluso es considerada y protegida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
El sincretismo entre las costumbres españolas e indígenas originó lo que es hoy la fiesta del Día de Muertos. Al ser México un país pluricultural y pluriétnico, tal celebración no tiene un carácter homogéneo, sino que va añadiendo diferentes significados y evocaciones según el pueblo indígena o grupo social que la practique, construyendo así, más que una festividad cristiana, una celebración que es resultado de la mezcla de la cultura prehispánica con la religión católica, por lo que nuestro pueblo ha logrado mantener vivas sus antiguas tradiciones.
La fiesta de Día de Muertos se realiza el 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre, días señalados por la Iglesia católica para celebrar la memoria de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Desde luego, la esencia más pura de estas fiestas se observa en las comunidades indígenas y rurales, donde se tiene la creencia de que las ánimas de los difuntos regresan esas noches para disfrutar los platillos y flores que sus parientes les ofrecen.
Las ánimas llegan en forma ordenada. A los que tuvieron la mala fortuna de morir un mes antes de la celebración no se les pone ofrenda, pues se considera que no tuvieron tiempo de pedir permiso para acudir a la celebración, por lo que sirven solamente como ayudantes de otras ánimas. El 28 de octubre se destina a los muertos que fueron asesinados con violencia, de manera trágica; el 30 y 31 de octubre son días dedicados a los niños que murieron sin haber sido bautizados (limbitos) y a los más pequeños, respectivamente; el 1 de noviembre, o Día de Todos los Santos, es la celebración de todos aquellos que llevaron una vida ejemplar, celebrándose igualmente a los niños. El día 2, en cambio, es el llamado Día de los Muertos, la máxima festividad de su tipo en nuestro país, celebración que comienza desde la madrugada con el tañido de las campanas de las iglesias y la práctica de ciertos ritos, como adornar las tumbas y hacer altares sobre las lápidas, los que tienen un gran significado para las familias porque se piensa que ayudan a conducir a las ánimas y a transitar por un buen camino tras la muerte.
EL ALTAR DE MUERTOS,OFRENDAS SICNIFICADO Y COMO SE HACE:

Como ya comentamos, el altar es la representación iconoplástica de la visión que todo un pueblo tiene sobre el tema de la muerte, y de cómo en la alegoría conduce en su significado a distintos temas implícitos y los representa en forma armónica dentro de un solo enunciado.
El altar de muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida.
El altar, como elemento tangible de tal sincretismo, se conforma de la siguiente manera. Se coloca en una habitación, sobre una mesa o repisa cuyos niveles representan los estratos de la existencia. Los más comunes son los altares de dos niveles, que representan el cielo y la tierra; en cambio, los altares de tres niveles añaden a esta visión el concepto del purgatorio. A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descan- sar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia. En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado distinto.

En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar.
Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima.
Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos.
Entre los elementos más representativos del altar se hallan los siguientes:
Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto.
La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza.
Imagen de las ánimas del purgatorio. Esta se coloca para que, en caso de que el espíritu del muerto se encuentre en el purgatorio, se facilite su salida. Según la religión católica, los que mueren habiendo cometido pecados veniales sin confesarse deben de expiar sus culpas en el purgatorio.
Copal e incienso. El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.
Arco. El arco se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al mundo de los muertos. Se le adorna con limonarias y flor de cempasúchil.
Papel picado. Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento.
Velas, veladoras y cirios. Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar.
Agua. El agua tiene gran importancia ya que, entre otros significados, refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de los muertos
Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo.
Calaveras. Las calaveras son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se les considera una alusión a la muerte y recuerdan que esta siempre se encuentra presente.
Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se pone para que el alma visitada lo disfrute.
Pan. El pan es una representación de la eucaristía, y fue agregado por los evangelizadores españoles. Puede ser en forma de muertito d e Pátzcuaro o de domo redondo, adornado con formas de huesos en alusión a la cruz, espolvoreado con azúcar y hecho con anís.
Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago” Generalmente son “caballitos” de tequila, pulque o mezcal.

Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida a los difuntos, con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los momentos de su vida. En caso de los niños, se emplean sus juguetes preferidos.

Según la tradición, en México cada año los muertos realizan un viaje para visitar a los vivos y son recibidos con festejos, comida y algunos elementosque les permitirán emprender nuevamente el largo camino de regreso a su lugar de descanso.

tiene un significado especial dentro del sincretismo prehispánico y religioso.
Lo primero que debemos hacer es un altar de tres niveles. La parte alta representa el cielo y allí se colocan las imágenes religiosas o de distintos santos; en medio se encuentra el limbo -el mundo entre los vivos y los muertos- ahí va la foto de los fallecidos; y el tercer nivel es la tierra, en donde se colocan las ofrendas, todo aquello que los fallecidos puedan hacer uso o degustar en su visita.
Velas o cirios.- En un altar se ponen cuatro velas en forma de cruz o colocándolas en cada punto cardinal para orientar a las almas e iluminar el camino de los difuntos; las velas forman una cruz para los cristianos y representa los puntos cardinales para las culturas prehispánicas.

Papel picado (Foto: Germán Romero Pérez)
Papel picado.- Hay muchos diseños de papel picado y todos son muy originales y vistosos, es importante que compres el del color naranja que demuestra el luto prehispánico, así como el morado que representa el luto cristiano.
El papel picado sirve para que los espíritus puedan llegar al altar empujados por el viento; con este papel se forra el altar, y se coloca en la puerta o se cuelga de pared a pared. Se dice que cuando el papel se mueve, es que un alma está pasando a través de él.
Flores.- Las indicadas para esta ocasión son: la nube, el terciopelo y el cempasúchil ócempaxochitl que quiere decir flor de más de 20 pétalos en lengua náhuatl, esta es utilizada en el altar porque se trata del reflejo del color del sol o del dios azteca. Además todas las flores adornan con su belleza y aroman el lugar donde se coloca el altar.

Detalle de elementos de la ofrenda (Foto:Wikimedia Commons)
Una cruz de ceniza.- Que sirve para cuando llega el ánima al altar y pueda expiar sus culpas pendientes.
Jarra de agua.- Sirve para que los difuntos puedan mojarse los labios resecos, y se refresquen al mismo tiempo que se purifican.
Comida.- Son todos aquellos alimentos que fueron los favoritos del difunto, se pueden colocar en ollas de barro como lo hacían nuestros antepasados, por ejemplo: mole, arroz a la mexicana, pipían, tortillas, hojaldras, tamales, pan blanco, dulce de calabaza o de tejocote, café de olla, frutas de temporada como mandarinas, naranjas, jícamas, etc.
Se dice que el espíritu para quedar satisfecho, les quita la esencia a los alimentos; es decir, que al probarlos les quita el olor y sabor; se trata de un fenómeno muy extraño.

Tradicional ofrenda en oficina (Foto: Wikimedia Commons)
Pan de muerto.- El tradicional que se elabora para estas fechas y se hace a base de harina y huevos, este pan muestra en su decoración los huesos y el ombligo de un muertito, se acompaña normalmente de café de olla, chocolate o atole.
Sal.- Sirve para los niños o todos aquellos que no fueron bautizados (significa purificar el alma).
Incienso.- Sirve para purificar el ambiente, de acuerdo a nuestros antepasados el incienso limpia y aleja los malos espíritus, también hace la misma función que los rezos; es decir, une el cielo con la tierra.
Calaveras de dulce.- Las cuales son elaboradas con azúcar, agua hervida y limón, decoradas con papel metálico en los ojos y betún de colores para los detalles de la cara. En la frente llevan el nombre de la persona a la que están dedicadas. Esta persona puede incluso ser alguien que este vivo ya que la tradición dice que aunque estemos vivos nos reímos de la muerte.

Caleveritas de dulce (Foto:Wikimedia Commons)
Las calaveras y esqueletos nos recuerdan que la muerte es parte del ciclo de la vida y que podemos jugar con ella. Hoy en día las calaveras de dulce también se hacen de otros materiales comestibles como goma, gelatina, chocolate y amaranto.
Más elementos en la ofrenda.
Para el altar de niños es importante poner en la ofrenda juguetes y dulces, no perdamos la tradición de colocar los dulces de pasta de azúcar llamados alfeñiques, hay de muchos personajes.
Para el altar de los adultos se pueden poner bebidas como tequila, mezcal, pulque o algún otro licor o vino; así como cigarros, un recipiente con agua junto con una toalla para asearse, así como las pertenencias más estimadas de los difuntos.
Para que no se pierdan los muertos en su camino, en la casa se ponen faroles o estrellas con luz que los guiarán hasta la entrada de su antiguo hogar.

Flores de cempasúchil ó cempaxochitl (Foto:Wikimedia Commons)
En algunas casas se acostumbra colocar alrededor de la puerta un arco con flores que simboliza la puerta al más allá y el permiso que San Pedro otorga a las almas para salir y regresar.
Para llegar al altar se deben colocar pétalos de la flor de cempasúchil para formar un camino y así los muertos se guíen ayudados por el deslumbrante color amarillo.
No olvides colocar unas sillas y un petate para que los difuntos descansen de la travesía; también es bueno sentarse alrededor del altar para convivir con ellos. Demuéstrales que siguen aquí y que no los hemos olvidado.
Esperamos que el significado de los elementos den más de una razón para colocar tu próximo altar de muertos, no olvides que la ofrenda es una forma de acercarnos a nuestras costumbres.
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